Sección: economia
Fecha: 05/01/09
URL: http://www.abcdesevilla.es/20090105/economia-economia/2009-clave-para-futuro-20090105.html
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HA terminado 2008, un año extraño, que ha venido marcado por las enormes variaciones de precios de los factores de producción, derivados fundamentalmente del petróleo, que ha conocido cotizaciones cercanas a los 200 dólares por barril. Otras materias primas, cereales y granos, también han sufrido grandes oscilaciones, con precios por debajo de la media en un mercado marcado por la volatilidad e inseguridad en las cotizaciones.
Tras la aprobación a finales del año 2008 del llamado «Chequeo Médico de la PAC», fruto de la «hiperactiva» presidencia francesa de la UE y la decisión de no retomar las negociaciones en la OMC, algunos podrían pensar que 2009 será un año de transición, con dos presidencias menores de la Unión, de escaso contenido agrario y que los próximos doce meses deberán dedicarse a capear de la mejor manera posible la tormenta de la crisis -léase recesión- en todo el mundo. Nada de eso. 2009 nos depara decisiones de importancia capital para nuestro sector.
Independientemente de la adopción formal del «Chequeo Médico», no debemos olvidar que esta nueva reforma permite que cada país pueda realizar su «particular interpretación de la PAC». Esta «deriva renacionalizadora» no es positiva para un país como España, hasta ahora segundo perceptor de fondos agrarios, con un peso de la agricultura importante, ya que cualquier renacionalización de la PAC va en contra de nuestros intereses nacionales y deja la única Política realmente Común de la Unión Europea en el punto de mira y como «objeto de deseo» de otros intereses que poco o nada tienen que ver con la agricultura.
España deberá fijar su postura y marcar sus prioridades en este capítulo, de igual manera que deberá posicionarse en cuanto al futuro del presupuesto de la Unión Europea, posiblemente el punto más controvertido de los debates del Consejo Europeo en 2009. Antes de que España asuma la presidencia de la UE en el primer semestre de 2010, los debates presupuestarios tendrán lugar durante el año que empieza bajo mandato, primero de la Republica Checa y de Suecia después, enemigos declarados de la continuidad de los fondos de la PAC. Desgraciadamente para nosotros, estos países no están solos y existe un bloque muy compacto de naciones contrarias al modelo agrario europeo.
Todos sabemos que en las negociaciones la presidencia tiene, en cierta medida, las manos atadas a la hora de defender, a cara de perro, sus intereses individuales, por lo que ese trabajo España deberá desarrollarlo durante los próximos doce meses para que la propuesta de perspectivas financieras llegue, cuando menos, bien hilvanada, a la presidencia española, de manera que nuestra agricultura no pierda peso en el escenario europeo.
Paralelamente a las negociaciones del «Chequeo Médico», la presidencia francesa impulsaba el debate sobre el futuro de la PAC más allá de 2013, por lo que deberemos decidir si fijar nuestros objetivos para la agricultura europea y poner a disposición de éstos un marco financiero, o dejar que sea el volumen presupuestario quien decida el contenido de la futura PAC. Obviamente, debemos alinearnos, junto a Francia y otros muchos países, en la primera opción que garantice el carácter estratégico de nuestra agricultura.
Hace apenas unos días, el Director General de la OMC, Pascal Lamy, tuvo que renunciar a convocar antes de final de año una Ministerial para reanudar las negociaciones de la Ronda de Doha, al no constatarse indicios claros de voluntad, por parte de potencias como EE.UU, China e India, para desbloquear capítulos transcendentales en las modalidades de negociación. Todo parece indicar que no habrá avances hasta dentro de varios meses, incluso un par de años, aunque este parón podría significar el avance en otras negociaciones regionales que la UE tiene abiertas con distintas áreas del planeta. Por su afinidad climática y cercanía geográfica, su concurrencia en las producciones e inmediatez en el tiempo, son los acuerdos en el seno del Proceso de Barcelona, consolidados en la Unión para el Mediterráneo, los que deben centrar nuestra especial atención.
La creación de un Espacio Euro-mediterráneo debe tener como objetivo el desarrollo y mejora de las condiciones económicas y socio-laborales en la Ribera Sur del Mediterráneo, y la agricultura puede ejercer un papel dinamizador en la creación de mano de obra estable y digna, respeto medioambiental y cumplimiento de estándares veterinarios y fitosanitarios, al igual que se exigen en las producciones de la UE, además de garantizar en estas zonas tan vulnerables la suficiencia alimentaria necesaria que reduzca su elevada dependencia del exterior en materias primas alimentarias.
El Libre Comercio, puro y duro, sin normas que lo regulen, se ha demostrado que no sólo no es la solución, sino que es parte del problema de la pobreza y la hambruna en el Tercer Mundo. Un comercio ordenado, que garantice la sostenibilidad de las distintas agriculturas, unos métodos de producción sostenibles y unos flujos ordenados, que incidan directamente en la mejora de las condiciones sociolaborales de sus habitantes, es una herramienta eficaz, junto con la investigación, la formación, la innovación, la inversión y, por supuesto, la cooperación.
Por otra parte, nuestro principal competidor agrario, los EE.UU., estrenan próximamente Administración bajo el mandato de Obama, que pondrá en marcha su nueva «Farm Bill», su propia Política Agraria que, a diferencia de la europea, cuenta con nuevos recursos, nuevas herramientas y fondos reforzados en aplicación de su célebre premisa «Lo que es bueno para la agricultura norteamericana es bueno para Norteamérica».
En primavera estamos convocados para elegir la nueva Eurocámara, una de las más decisivas convocatorias europeas por el amplio poder decisorio que los futuros eurodiputados tendrán en sus manos y el escaso interés por el mundo agrario que tradicionalmente vienen demostrando.
Nuestro principal reto es el de la competitividad, buscar y ofrecer a nuestros profesionales agrarios herramientas eficaces para poder hacer frente a estos desafíos del mercado y a las exigencias de la sociedad, con medidas de choque que hagan atractivo a los jóvenes incorporarse a la agricultura, facilitando la transmisión y adquisición de tierras y equipamientos necesarios, apoyando la formación como principal activo, fomentando la innovación y la implantación de nuevas tecnologías y garantizando el acceso a un uso razonable y razonado del agua como factor indispensable de producción.
Los costes de producción y el acceso a las nuevas tecnologías son aspectos fundamentales en la competitividad de nuestras explotaciones. Nuestras administraciones deberán apostar por una política de precios que se adapte a la realidad del sector y por el avance de la biotecnología sin más barreras que las que impone la sociedad científica. En ambos extremos de la cadena, agricultores y consumidores se encuentran desprotegidos por la ausencia de una reglamentación que ponga freno a la gran diferencia, muchas veces escandalosa y a todas luces inexplicable, entre los precios que reciben agricultores y ganaderos y lo que debe pagar el ama de casa.
Vemos, por tanto, que lejos de ser un año de mero tránsito, 2009 estará cargado de hitos importantes para la agricultura europea y especialmente la española, por lo que ni administraciones, ni responsables políticos, representantes agrarios ni agricultores y ganaderos a título individual deberemos dejar de prestar atención a los acontecimientos que se vayan desarrollando. Deberemos concentrar nuestros esfuerzos en evitar que el Gobierno oculte la grave situación que atraviesa el campo bajo la cortina de humo de la crisis internacional, y lograr que se ponga en marcha, de una vez por todas, un plan de rescate urgente para el sector agrario. De lo contrario, no se descarta una primavera caliente.
Secretario General de ASAJA-Sevilla


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