Sección: internacional
Fecha: 30/12/08
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ELISEO OLIVERAS
BRUSELAS


Tras el entusiasmo europeísta de la presidencia francesa de la Unión Europea (UE), a partir del próximo 1 de enero el destino de Europa quedará en las manos de los euroescépticos dirigentes de la República Checa, cuyo presidente, el conservador Vaclav Klaus, ha llegado incluso a comparar la UE con la antigua Unión Soviética.
En un momento crítico a nivel político y económico, en que Europa necesita un liderazgo comprometido con los principios y valores europeístas, la presidencia semestral de la UE recae en un país que ni siquiera quiere que la bandera europea ondee en sus edificios públicos y que ha acumulado sucesivas maniobras dilatorias para no ratificar aún el Tratado de Lisboa y la reforma institucional de la UE. La inconsistencia y falta de credibilidad política de los dirigentes checos preocupa profundamente a los principales países comunitarios y a las instituciones europeas.
La República Checa no solo aplazó artificialmente el debate parlamentario para ratificar el Tratado de Lisboa el pasado 9 de diciembre hasta el mes de febrero, sino que el conservador Partido Democracia Cívica (ODS) del presidente Klaus y del primer ministro, Mirek Topolanek, condiciona la ratificación del tratado a que la oposición acepte ratificar antes el acuerdo con Estados Unidos para instalar en el país el controvertido radar del escudo antimisiles norteamericano. Topolanek declaró incluso el pasado 21 de diciembre que ' el Tratado de Lisboa no es una prioridad de la presidencia checa ' y que ' no hay ninguna razón para apresurarse ' .
APOYO AL ' NO '
El presidente Klaus, por su parte, se ha dedicado en los últimos meses a denostar públicamente el Tratado de Lisboa y ha llegado a dar una conferencia de prensa conjunta en Irlanda con el líder de la campaña del no, el oscuro millonario, Declan Ganley. Klaus argumentó que el Tratado de Lisboa amenaza la soberanía de su país debido a la ampliación de competencias de la UE y pone en peligro la libertad y la democracia en Europa.
Topolanek ha intentado tranquilizar en las últimas semanas a sus socios comunitarios frente a la actitud abiertamente eurófoba de Klaus, subrayando que la responsabilidad de la presidencia europea recaerá sobre el Gobierno checo, no sobre su presidente. Pero sigue existiendo una profunda inquietud en las cancillerías europeas.
CRÍTICAS A FRANCIA
Klaus, por ejemplo, también calificó de ' escandaloso ' que la presidencia francesa hubiera impulsado y logrado un acuerdo sobre el plan europeo contra el cambio climático durante la cumbre de la UE del 11 y 12 de diciembre en Bruselas. La lucha contra el cambio climático es para el presidente checo ' un producto de lujo estúpido ' del que se debe prescindir.
La República Checa, que se ha mostrado reticente a los planes europeos para estabilizar y reformar el sistema financiero mundial, deberá responsabilizarse también de pilotar Europa en medio de la persistente tempestad financiera.


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